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¿Cuál es el proceso? ¿Qué instrumentos se utilizan? Te revelamos algunos de los secretos más importantes sobre las viejas prácticas de cuidado personal masculino.

La barba se convirtió en un elemento fundamental para la presentación del look masculino. Tanto es así, que podría decirse que es una pieza clave del cuidado personal. Lograr un corte, un crecimiento correcto e ideal para la barba no es tarea fácil. Mucho menos si se realiza puertas adentro, en un hogar.

En la actualidad, las barberías se han transformado en un espacio exclusivo para los hombres. Atendidos por expertos, con cierto aire vintage de las antiguas barberías, que cuentan con el clásico instrumento de navajas para dar su metódico corte. Logran así ubicarse en pleno auge de escena, reflotando esta práctica de antaño como una remake. Ahora son las nuevas peluquerías boutique del momento.

El boom

Las barberías y peluquerías masculinas son uno de los negocios más rentables. Ya que han conseguido llegar al público varonil y recuperar la tradición del corte clásico y el arreglo de barba.

En parte, este furor de popularidad ha sido motivado por las modas urbanas, inspiradas en épocas pasadas y en una idea de la masculinidad elegante y cuidada. A los hombres también les agrada cuidar su estilismo, su cabello y su piel. Lo cual explica que cada vez sean más los que desean ser atendidos por un clásico barbero, conocedor tanto de las nuevas tendencias, como del viejo estilo tradicional.

Dentro del rubro han proliferado y parecen multiplicarse en los grandes centros de las ciudades. En este escenario los estilistas empezaron a sumar nuevos servicios con un objetivo común: instalarse en el mercado como centros de estética para hombres.

Volver al pasado

barberías

Están ambientadas casi idénticamente igual que a aquellas barberías de los años ’20. Caracterizadas por la combinación de mobiliario y decoración clásica. Con las sillas tapizadas en cuero, los sofás tipo chester, paredes de ladrillo a la vista y los suelos de madera oscura.

En algunos casos, con elementos de inspiración industrial, como las lámparas de metal, ventiladores retro y complementos de madera recuperada y acero forjado. En otros, con propuestas que bordean lo Urban Hipster o lo Minimalistas.

Lo cierto, es que las barberías de antaño resurgieron en pleno siglo XXI. Adaptándose a las nuevas generaciones de millennials, con la idea de meterse en la rutina y conquistar clientes. Algo que pretende convertir la moda en una tendencia que perdure.

La clave inicial

El primer paso que debe realizarse, cuando un cliente viene a nuestra barbería, es analizar el tipo de barba, la piel y el formato del rostro. Y, lógicamente, conocer el  deseo de la persona. Esto es, saber hacia dónde se quiere ir con el nuevo diseño de barba.

Muchas barberías priorizan el visagismo antes de un diseño. Así, se plantea una entrevista donde se diagnostica el estudio de la forma de la cara. Tomando como referencia la colorimetría de la piel, barba, cejas y pelo. Luego, el estilista asesora al cliente sobre qué tipo de barba es la adecuada para potenciar el rostro.

Instrumentos

Como en aquellos tiempos, entre los años ’20 y ’40, volvió a estar de moda el uso de la navaja para cortar la barba. Aunque muchas pieles reaccionen por su alto nivel de sensibilidad.

Otros, en cambio, cuidan la prolijidad y el crecimiento con una rasuradora o con la clásica máquinita de cortar el pelo.

También, es muy común que se utilice la patillera para darle forma a la barba junto con una tijera, navaja para marcas y un shaver para rasurar.

Sea como sea, esta tendencia se instaló y detrás de la moda creció toda una industria, que ofrece diversas herramientas para estos centros de belleza.

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Guillermo Naveira

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